domingo, 7 de septiembre de 2008

Me cago en los anuncios de compresas

Chun chun chun chun
Chun chun chun chun

¡Hola! ¡Soy tu menstruación!

Chun chun chun chun

Estás en un mundo de algodón y colorines, lo mismo que si te hubieses metido ácido lisérgico.

Chun chun chun chun

A tu alrededor revolotean compresas con alas maxigrandes que no se despegan con odorfresh y un montón de compuestos químicos que te ayudan a ser feliz. Estás muy orgullosa de ser mujer, y las maravillosas compresas te dan una seguridad en ti misma fuera de lo normal. Te sientes como Aznar en las Azores.

Chun chun chun chun

Pero la triste realidad, amiga mía, es que tienes los pechos hinchados, te duelen los riñones, te dan cólicos en el intestino, te sientes como una puta foca monje, y aún encima, tienes que aguantar a modelos anoréxicas que seguramente se les habrá quitado la menstruación soltando frases del tipo: Con estas compresas soy superfeliz (a lo Belen Esteban).

Pues no señores, cuando una mujer tiene la regla, le gustaría invadir Polonia.

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